Un intérprete de la policía ha vivido cinco años con los antecedentes de otras personas

El colaborador de la policía, que procede de Costa de Marfil y es experto en lenguas árabes, ha figurado en los registros de la policía como delincuente por razones de salud pública y robo sin saberlo.

interprete
Angela De la Vega
3/9/2013

Un colaborador de la policía, Ousmane Sylla, ha estado más de cinco años imputado por los antecedentes penales de otras personas a las que atendió en el centro de detención en Valencia.

Este hombre, procedente de Costa de Marfil, lleva viviendo en nuestro país más de diez años y sin tener conocimiento de ello se le han achacado delitos que no ha cometido.

Así se le informó cuando quiso irse a trabajar a Alemania. Esto casi le cuesta el puesto pero los juzgados ya han subsanado el fallo.

Ousmane trabajaba como traductor e intérprete junto a la policía porque conoce el idioma árabe a la perfección. Además, está diplomado en enfermería por la Universidad de Valencia y es poseedor de un máster en medicina tropical.

Los agentes que trabajaron con Ousmane confundieron el NIE del intérprete con el de los dos acusados por lo que su identidad se ha confundido con la de Abd Llumb y Ilis Bakali.

Él mismo cuenta su historia. “Me quedé de piedra cuando descubrí lo que estaba pasando. Ha sido una pesadilla que comenzó en mayo cuando fui a pedir el certificado de antecedentes penales a la delegación del Ministerio de Justicia en Valencia para irme a trabajar a Alemania como enfermero”.

“El funcionario me preguntó si había estado en la cárcel. Me pareció raro. Me dijo que en mi fichero había varios delitos con mi número de identificación, pero no con mi nombre. Le pregunté si era por delitos gordos y me contestó que uno era por salud pública y el otro por hurto” sigue diciendo el costamarfileño.

Sylla asegura que esta situación podría haber tenido un resultado mucho más grave. “El problema es que si me hubieran parado en un aeropuerto habría acabado preso. Hace dos años llegué tarde al trabajo porque una patrulla de la Guardia Civil me retuvo durante dos horas”.

“Ahora entiendo qué pasaba. A los agentes les saltó lo de los antecedentes, pero no me lo dijeron. El problema es que esto te desacredita. La gente piensa: ¿Qué chico es este? He pensado denunciar lo que me ha pasado, pero me lo han desaconsejado” cuenta este hombre de cuarenta años.