Turismo Low Cost: ¿solución o problema?

Las últimas horas de violencia y caos en la ciudad turística catalana de Lloret de Mar están haciendo que muchos Ayuntamientos de la costa levantina se replanteen su posición frente al imperante modelo Low Cost de vacaciones que ofrece España. España: turismo de bajo coste para Europa Si bien durante los dorados 90 y en […]

colaborador
14/8/2011

Las últimas horas de violencia y caos en la ciudad turística catalana de Lloret de Mar están haciendo que muchos Ayuntamientos de la costa levantina se replanteen su posición frente al imperante modelo Low Cost de vacaciones que ofrece España.

España: turismo de bajo coste para Europa

Si bien durante los dorados 90 y en buena parte de la última época el Turismo en nuestro país había adquirido una nueva etapa en la que la oferta cultural y los paquetes de viajes organizados aumentaban el gasto de los turistas extranjeros en nuestro país, la crisis económica mundial ha recuperado el espíritu de bajo coste en nuestra oferta de turismo.

Los festivales son el clímax del turismo low cost para jóvenes

Así pues, muchos jóvenes vienen con muy poco dinero a nuestro páis en busca de dos cosas: alojamiento barato, bebida barata. Buena muestra de ello también son lo festivales de música, entre los que – con este problema o solución – se encuentra el FIB en el que cada año acuden más británicos (pero también alemanes o franceses) a disfrutar de un camping muy barato, con bebida muy barata (siempre en comparación al precio del alcohol en sus países) y conciertos.

Turismo low cost en la Comunidad Valenciana

La Comunidad Valenciana, como ejemplo, encuentra modelos dispares. Mientras Benidorm (y en menor medida Oropesa, Calpe, Altea, Torreblanca, Benicàssim, Burriana, San Juan o Moraira) ofrece directamente una isla de sol, playa, comida y bebida a precios escandalosamente baratos incluso para el turismo nacional, Valencia cuenta con una basta oferta cultural. La capital del Turia, aún así, sufre el mal endémico del turismo de bajo coste que últimamente está siendo maquillado por la inquietud de ocio y cultural del turismo crucerista, en constante crecimiento en el puerto valenciano.