Salvados #Olvidados: Juan Cotino se negó a responder a Jordi Évole sobre el accidente del metro de Valencia

Se trata del accidente de metro más grave de metro de la historia de España. En el programa se denunció que se creó una Comisión de Investigación en la que se preparó una estrategia para asegurar que el accidente era inevitable. No obstante, un maquinista y el antiguo jefe de seguridad de FGV aseguran que no solo podrían haber muerto menos personas sino que, además, podría haberse evitado

salvados olvidados metro valencia
Ximo Roselló
29/4/2013

Bajo el hashtag #Olvidados, los usuarios de Twitter mostraron su indignación, sobre todo con Juan Cotino, sobre cómo se trató el accidente del metro de Valencia, el más grave de la historia de España, a medida que el programa de Salvados iba avanzando.

Para la cita de ayer, Jordi Évole se trasladó a Valencia para reunirse con la Asociación de Víctimas del accidente de metro que hubo el 3 de julio de 2006 en la plaza de la reina. Allí, Vicent Peris le explicó que en ese accidente murieron 43 personas y otras 47 resultaron gravemente heridas. “Fue el accidente de metro más grave de la historia de España”, explica Peris. “El tercero en Europa y el cuarto a nivel mundial”.

Las personas concentradas exigen responsabilidad a los políticos y piden respuestas. Siendo un accidente de esas dimensiones, lamentablemente hay muy poca gente concentrada, porque el accidente ocurrió en una época de esplendor, iba el papa (ocurrió cinco días antes) y “era una mancha en la imagen de la Comunidad y se silenció”. Se le atribuyó toda la responsabilidad al maquinista, quien murió en el accidente.

Con Jordi Évole habló precisamente un maquinista de metro que lleva más de 20 años en el oficio. Jorge Álvarez afirmó rotundamente que el accidente “podría haberse evitado si se hubiesen tomado medidas” porque esa curva se trataba de un punto negro sobre el cual ya se habían registrado varias incidencias en el “libro de averías”, que extrañamente desapareció.

Según este maquinista se produjo una negligencia. Los cristales estaban enrollados “como una manta”. Por tanto, los marcos se soltaron de la estructura del tren. Así pues, cuando éste salió volando y volcó, los viajeros sentados cayeron por el hueco de los cristales que se enrollaron y se metieron por el carril.

Eso fue una trituradora, 120 metros triturando personas” porque los cristales no aguantaron. Se utilizó una silicona de “andar por casa” y si los cristales hubieran estado bien fijados “no hubiera habido tantos muertos”.

Una de las pocas cosas que se hizo sobre el accidente del metro de Valencia fue una Comisión de Investigación, una fase de instrucción de un juicio para esclarecer el asunto y delimitar responsabilidades políticas. La del accidente de metro de Valencia duró 4 días. “Fue la Comisión más corta de la historia parlamentaria”, aseguró Andrés Perelló, exdiputado de las Cortes Valencianas por el PSPV-PSOE.

Comparecieron en los interrogatorios “veintitantas personas donde el 95% fueron las que el PP quisieron que fueran, el resto fueron vetados”, comenta el exdiputado. Andrés, entre otros, denunció que los que comparecieron traían el guion preparado.

Arturo Rocher quien era el jefe del departamento de seguridad del FGV, declaró en dicha Comisión y aseguró a Jordi Évole que sí iban con un guion preparado. Se hicieron unas reuniones para abordar la estrategia a seguir, algo que la por aquel entonces directora gerente de FGV Marisa Gracia negó aunque realmente ella presidía los ensayos. Si se equivocaban con las respuestas les “echaban la bronca, incluso llegándoles a faltar el respeto”. También había palabras que no se podían decir. “Nadie se atrevió a protestar”.

Sobre el guion, Rocher asegura que tenían “70 preguntas con posibles 70 respuestas”. Cuando acabó la Comisión de Investigación, los que participaron hicieron dos comidas posteriores y una de ellas fue una celebración. Es más, hubo un número de trabajadores que declararon que les ascendieron en su puesto o aumentaron el sueldo.

No obstante, el momento más tenso del programa se vivió con la visita de Jordi Évole a Beatriz Garrote, presidenta de la Asociación de Víctimas de Metro 3 de julio, que perdió a su hermana en el accidente y Enric Chulio, expresidente de la anterior quien perdió a su mujer en el mismo siniestro.

Ambos aseguran que Juan Cotino, entonces conseller de Agricultura, visitaba a las víctimas muy bien informado de los estudios y formación de las familias a las que ofreció incluso puestos de trabajo y daba su número de teléfono. La siguiente pregunta era la instrucción judicial y sobre qué pensaban hacer al respecto.

De hecho, a las personas que el Gobierno valenciano ayudó se han sentido coaccionadas al asistir a concentraciones por las víctimas. Muchas de ellas no querían que su historia fuera contada por miedo.

Además, el contrato de indemnización contenía una cláusula que decía que el firmante se comprometía a no emprender ninguna acción legal en contra de la empresa (FGV). Finalmente, dicha cláusula se eliminó.

Junto a sus entrevistados, Évole llamó por teléfono a Juan Cotino quien, después de responder y decir que era él mismo, el periodista se presentó y el exconseller corrigió y aseguró que supuestamente era su hermano.

Al no poder haber hablado con Cotino, Jordi Évole lo abordó en la Feria del vino de Valencia aunque el exconseller no quiso hablarle de nada ni “responder” a ninguna de sus preguntas. Los curiosos que se acercaron a la escena pidieron al político que diera la cara y contestara a las preguntas pero Juan Cotino se limitó únicamente a sonreír.

Al final de Salvados, el programa alternaba las preguntas que Évole le iba haciendo a Cotino con una imagen con fondo negro y letras blancas de todos los personajes públicos que se negaron a colaborar en el mismo, con la sonrisa que el exconseller le dedicaba como respuesta al periodista. Una sonrisa que no gustó en Twitter teniendo en cuenta del tema que se trataba.