20 octubre, 2012
Escrito por Ximo Roselló

Sería prácticamente imposible coincidir con los cinéfilos del cine español cuáles son las 10 mejores películas españolas del siglo XX. Sin embargo, muchas de las que te ofrecemos seguramente coincidan con tu gusto. Amanece que no es poco, El verdugo, La lengua de las mariposas, Tesis, Abre los ojos, Bienvenido Mr. Marshall, El abuelo, Plácido, Marcelino pan y vino y La colmena han sido las elegidas por nosotros.

Amanece que no es poco, J.L. Cuerda, 1988

José Luis Cuerda dirige a un elenco sin fin en esta comedia absurda en la que el surrealismo se convierte en protagonista. Antonio Resines, Luis Ciges, Aurora Bautista, Enrique San Francisco o Pastora Vega son solo algunos de los actores que forman este largometraje.

Teodoro, un joven ingeniero español que trabaja como profesor en la Universidad de Oklahoma, regresa a España para disfrutar de un año sabático. Al llegar, descubre que su padre ha matado a su madre. No obstante, para compensarlo de la pérdida y el vacío que deja la marcha de una madre, le ha comprado una moto con sidecar para viajar juntos.

Así pues, padre e hijo llegan a un remoto pueblo de la montaña que parece vacío; la razón es que todos los vecinos están en la iglesia como todos los días, porque la misa es un auténtico espectáculo. Jimmy y Teodoro van descubriendo las peculiaridades de ese pueblo, como las elecciones que se celebran cada año para designar alcalde, cura, maestro, puta…

Además, al pueblo ha llegado un grupo de estudiantes de la Universidad norteamericana de Eaton, unos meteorólogos belgas, un grupo de disidentes de los Coros del Ejército Ruso, invasores camuflados del pueblo de arriba y un etc. de surrealismo.

La lengua de las mariposas, José Luis Cuerda, 1999

Con la unión de un director como José Luis Cuerda y de un actor de la talla de Fernando Fernán-Gómez, el resultado que cabe esperar va más allá del buen trabajo. Ganadora del Premio Goya al mejor guión adaptado, esta conmovedora, bella y durísima historia está ambientada en un pueblo gallego en 1936.

En él, Moncho, un niño de 8 años, se incorpora a la escuela tras una larga enfermedad. A partir de ese momento comienza su aprendizaje del saber y de la vida de la mano de su amigo Roque y de su peculiar maestro (Fernando Fernán-Gómez), que les inculca conocimientos tan variados como el origen de la patata o la necesidad de que las lenguas de las mariposas tengan forma de espiral.

Sin embargo, el 18 de Julio todo se romperá. En este nuevo marco, los valores y principios inculcados serán relegados, y la relación entre aprendiz y maestro se verá truncada.

Magníficamente expresa, la película alcanza su clímax en un conmovedor final que arrebata todo el potencial emocional del cinéfilo sensible. Una metáfora de la irracionalidad que conlleva la existencia del pensamiento único. con una piedra que simboliza todo la irracionalidad que conlleva el despotismo del pensamiento único. Un cuadro, un poema, un diez en bellaza visual.

Tésis, Alejandro Amenábar, 1996

Alejandro Amenábar no pudo estrenarse de mejor modo como director de largometrajes. Tesis consiguió ganar 7 Premios Goya: Mejor película, dirección novel, actor revelación (Fele Martínez), guión original, dirección de producción, montaje, sonido.

En este thriller psicológico, Ángela, estudiante de Imagen, está preparando una tesis sobre la violencia audiovisual. Como complemento a su trabajo, su director de tesis se compromete a buscar en la videoteca de la facultad material para ella, pero al día siguiente lo encuentran muerto. Ángela conoce a Chema, un compañero experto en cine gore y pornográfico, y a Bosco, un extraño chico, amigo íntimo de una joven asesinada en una snuff movie.

Ana Torrent y Fele Martínez consiguen cumplir a la perfección con este guión mientras que la interpretación de Eduardo Noriega queda más relegada al segundo plano.

Abre los ojos, Alejandro Amenábar (1997)

Dos jóvenes Eduardo Noriega y Penélope Cruz protagonizan esta mezcla de melodrama e intriga que para muchos supera la de Tesis.

En el filme, César, un atractivo joven que ha heredado de sus padres una gran fortuna, vive en una espléndida casa en la que organiza lujosas fiestas. Una noche su amigo Pelayo le presenta una amiga, Sofía de la cual se enamora perdidamente. Por su parte, Nuria, la antigua amante de César, se muere de celos. Al día siguiente, yendo en coche con César ésta intenta suicidarse. Cuando César se despierta en el hospital, descubre que su rostro ha quedado horriblemente desfigurado.

Segundo largometraje de Alejandro Amenábar en el que se destaca la importancia de la apariencia en una sociedad que premia el valor físico y degrada al diferente, la alucinación amorosa, el narcicisimo y la dificultad de acomodar nuestra realidad a los deseos.

La Colmena, Mario Camus, 1982

Mario Camus llevó al cine la obra clásica del premio Nobel Camilo José Cela La Colmena con actores de la época como José Sacristán, Victoria Abril, Luis Escobar, Ana Belén y otros mucho más. Con ella ganó el Oso de Oro en el festival de Berlín.

Como resumen, podríamos copiar el prólogo que el propio Camilo José Cela escribe en su libro: “La Colmena no es otra cosa que un pálido reflejo, que una humilde sombra de la cotidiana, áspera, entrañable y dolorosa realidad (…) no aspira a ser más que un trozo de vida narrado sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre, exactamente como la vida discurre. Queramos o no queramos. La vida es lo que vive -en nosotros o fuera de nosotros-; nosotros no somos más que su vehículo, su excipiente como dicen los boticarios (…) Su acción discurre en Madrid -en 1942- y entre un torrente, o una colmena, de gentes que a veces son felices, y a veces, no”.

Una historia real, dura y triste de la época de la postguerra vivida a través de un protagonista pero que habla de un colectivo y siempre contada en clave de humor y esperpento.

Bienvenido Mr. Marshall, Berlanga, 1952

Una de las tantas películas exitosas de Luis García Berlanga. Bienvenido Mr. Marshall es una comedia ambientada en los años 50. La historia sucede en Villar del Río, un pequeño y tranquilo pueblo dejado de la mano de Dios, en el que nunca pasa nada.

Sin embargo, el mismo día que llega la cantante folclórica Carmen Vargas, interpretada por Lolita Sevillana, y su representante, se recibe la noticia de la inminente visita de un comité del Plan Marshall (proyecto económico americano para la reconstrucción de Europa). La novedad provoca un gran revuelo entre la gente, y el bonachón alcalde del pueblo (Pepe Isbert) propone a los vecinos que se disfracen al más puro estilo andaluz para causar buena impresión a los americanos que vienen a repartir dinero.

Ya estaban todos soñando con qué hacer para el pueblo con los nuevos ingresos hasta el momento en que llegan los americanos a la pequeña localidad en coches y pasan de largo. Sin recaudación, los vecinos se ven obligados a pagar el “folgrorio” montado. La película denuncia la exclusión de España en la órbita de países beneficiarios del Plan Marshall.

El Verdugo, Berlanga, 1963

José Isbert protagoniza a Amadeo, un viejo verdugo de la España de principios de los 60 a punto de jubilarse. Como su profesión no es exactamente admirada, empieza a preocuparse por quién ocupará su lugar tras su jubilación.

Por otro lado está José Luis, empleado de una funeraria, que proyecta emigrar a Alemania para convertirse en un buen mecánico. Su novia Carmen es hija de Amadeo, el verdugo de profesión. Cuando éste los sorprende a ambos en la intimidad, los obliga a casarse. Ante la acuciante falta de medios económicos de los recién casados, Amadeo logra convencer a José Luis para que solicite la plaza que él va a dejar vacante, lo que le daría derecho a una vivienda.

Presionado por la familia, José Luis acepta la propuesta de su suegro, convencido de que jamás ejercerá tan ignominioso oficio porque, como dice Amadeo, “sentencian a la gente, pero en el último momento casi siempre les perdonan la vida…”.

Una obra de Luis García Berlanga quien, en esta ocasión, comparte el papel de guionista con un gran Rafael Azcona y Ennio Flaiano.

Plácido, Berlanga, 1961

Plácido es sin duda una de las grandes obras maestras de Berlanga. Audaz, ácida y crítica, llena de sarcasmo el devastador retrato social que consigue hacer llegar, siempre con tintes de su característico humor.

En una pequeña ciudad de provincias, a unas burguesas ociosas se les ocurre la idea de organizar una campaña navideña cuyo lema es: “Siente a un pobre a su mesa”. Pretenden así que los más necesitados disfruten por una noche del calor y el afecto que no tienen, compartiendo la Nochebuena con familias pudientes.

En medio de los preparativos se encuentra Plácido, que ha sido contratado para participar con su motocarro en la cabalgata, pero surge un problema que le impide centrarse en su trabajo: ese mismo día de Nochebuena vence la primera letra del motocarro, que es su único medio de vida.

Formidables planos secuencia perfectamente interpretados por Cassen y José Luis López Vázquez, cabecillas de un extenso e irrepetible reparto, junto con Manuel Alexandre, Amelia de la Torre, José María Caffarell, Agustín González, Elvira Quintillá, Luis Ciges, José Franco, Julia Caba Alba, entre otros.

Nominada al Oscar como mejor película de habla no inglesa y a la Palma de Oro, a la mejor película, en el Festival de Cannes, representa una crítica sarcástica a la hipocresía que se reinaba dentro de la burguesía y la burocrácia, el vivo espejo de una sociedad liviana repleta de carencias.

El abuelo, J.L. Garci, 1998

Basada en la novela de Benito Pérez Galdós, Garci crea en El abuelo una obra tremendamente ambiciosa, con una fuerte carga dramática.

Asturias, principios del siglo XX. Don Rodrigo de Arista Potestad, Conde de Albrit, Señor de Jerusa y de Polán, creía saber qué era el honor. Hasta el día que regresó de América viejo, casi ciego y arruinado. A su llegada descubre un amargo secreto: una de sus dos nietas -Nelly y Dolly- es ilegítima, no lleva la sangre noble de su familia.

Garci retrata a la perfección el mundo decadente de la aristocracia terrateniente de las postrimerías del siglo, cuyos códigos éticos –con el honor como santo y seña- son pilares de sustentación para su funcionamiento.

Un excelente reparto que llevo a El abuelo a estar nominada a los Oscar, como mejor película de habla no inglesa y ganadora de un Goya, al mejor actor para Fernando Fernán-Gómez.

Porque, si hay un actor que brilla sobremanera por encima de los demás, y no sólo por el carácter absolutamente protagónico de su personaje, el conde de Albrit, ése no es otro que Fernando Fernán-Gómez, grande entre los grandes, que suma con ésta a su inmenso catálogo de soberbias creaciones actorales una más, y de las mejores, sin ningún género de dudas.

Marcelino pan y vino, Ladoslao Vadja, 1955

Ambientada en el siglo XVII, después de una larga guerra, alguien deja un bebé a la puerta de un convento de frailes franciscanos, quienes deciden acogerlo. El niño es bautizado con el nombre de Marcelino. A pesar de ser feliz, con el paso de los años, el niño no puede evitar pensar en que no tiene una madre.

Los frailes habían intentado buscarle una familia, pero nadie quiso acogerlo. Marcelino se hace amigo de un Cristo crucificado que hay en el desván del convento: habla con él y le sube de la cocina lo que puede: pan y vino.

Un drama entrañable que consigue emocionar al público por las traversuras y soledad que a veces siente el pequeño Marcelino. Una actuación solemne de Pablito Calvo en una película que consiguió una mención especial en el Festival de Cannes pòr la actuación de Pablito y un Oso de Plata en el Festival de Berlín.

Un comentario para “Las 10 mejores películas españolas del siglo XX”

  1. En serio las ingles?? Te has dejado un peliculón como Airbaig por el camino sin mencionar el abuelo de Jose Luis Garci

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