Masacre de Newton: el polémico debate de las armas se reabre en EE.UU

En su discurso en el colegio Sandy Hook, donde ocurrió la matanza, Obama urgió que estas “tragedias deben terminar y, para terminarlas, debemos cambiar”

memorial_matanza-eu_reuters
Ximo Roselló
17/12/2012

El pasado día 14 de diciembre Estados Unidos y el mundo entero quedaron debastados por la trágica muerte de 27 personas -20 de ellas niños-, en la localidad de Newton (Connecticut), a manos del asesino Adam Lanza, de 20 años, el cual decidió quitarse la vida al escuchar las sirenas de la policía.

Se trata de la segunda gran tragedia que vive Estados Unidos. En 1999, en la escuela de secundaria de Columbine, en Colorado, sufrió los asesinatos de 12 estudiantes y un profesor a manos de dos compañeros antes de suicidarse. La que se considera la peor masacre de todas sucedió en el año 2007 en la universidad politécnica de Virginia, en la que un universitario asesinó a 32 personas antes de quitarse también la vida en el campus.

Además, este mismo año se produjo la masacre de Texas, llevada a cabo por James Holmes, un joven de 24 años acusado de asesinar a 12 personas y de herir a otras 58, durante el estreno del film Batman, The Dark Knight Risses, al abrir fuego dentro de la sala de cine el pasado 20 de julio.

Estos sucesos abrieron hace años el debate sobre el uso y venta de las armas en EE.UU. Un debate, que viene incrementándose con el tiempo y que, ahora, después de lo sucedido en Newton vuelve a recorrer todos los periódicos del mundo.

Durante el primer mandato de Obama, reelecto en noviembre pasado, no se aprobó ninguna medida ni ley para limitar la posesión de armas, ni siquiera la prohibición de tener armas de asalto, a pesar de que el demócrata prometió hacerlo en la campaña electoral de 2008.

Para dar sus condolencias, el presidente de los EE.UU visitó la escuela donde ocurrió la tragedia y leyó un discurso del cual no pudo esconder las lágrimas. Ante la audiencia del salón de actos, Barack Obama recordó que, desde que ocupa el cargo, ésta es la cuarta vez que acude a una comunidad víctima de tiroteos masivos y, además, entre cada uno de ellos se ha producido “una serie sin final” de muertes, muchas de ellas de niños, por armas de fuego en todo el país.

“Ya no podemos tolerar esto. Estas tragedias deben terminar y, para terminarlas, debemos cambiar”, urgió Obama en una vigilia interconfesional en homenaje a las víctimas de la escuela Sandy Hook de Newtown. Sin embargo, los defensores del derecho a poseer armas de fuego hacen de lo sucedido una excusa para aumentar su argumento a favor de estas y añaden que es hora de cambiar las leyes, pero de un modo distinto. “Esta tragedia recalca la urgencia de poner fin a la prohibición de poseer armas de fuego en zonas escolares”.

Un debate que no debería de existir si no fuera por los poderosos lobbies de las armas con sus financiaciones cuando se acercan elecciones. Solo en la campaña de las presidenciales de este año se dejaron tres millones de dólares, el mayor gasto realizado por los amantes de las armas desde el año 2000. Y en el 96 por ciento de los casos los receptores eran candidatos del partido Republicano.

Por su parte, Obama reconoció que ninguna ley puede eliminar el mal ni prevenir la violencia, pero eso “no es una excusa para no actuar”, y anunció que en las próximas semanas usará “todo el poder” de su cargo para fomentar una discusión en la sociedad estadounidense sobre “cómo prevenir tragedias como ésta”.