Levante sigue su sueño en la Europa League con el gol de Juanfran

En un partido que dominó desde el primer minuto, la recompensa al conjunto granota llegó con el único gol del partido en el minuto 40 de las botas del lateral zurdo.

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Ximo Roselló
21/9/2012

El Ciutat de València vivió anoche un partido que no va a olvidar jamás. Levante debutaba en la fase de grupos de la Europa League, y de qué manera. El conjunto granota recibía al Helsinborgs sueco, un equipo que, a pesar de no haber participado mucho en Europa, era más veterano que los valencianos.

Pero eso no importó. Los de Juan Ignacio salieron al campo a comerse el mundo. Y se notó. Desde el primer minuto el balón perteneció a los granota. Se vio de todo: desbordamientos de laterales, jugadas individuales, paredes, jugadas ensayadas. Pero faltaba el gol y no llegaba.

Levante merecía ganar pero los suecos se habían replegado bien atrás. Querían un empate, nada más. Pero no podía ser así. Levante merecía ganar y, finalmente, la recompensa llegó.

Corría el minuto 40, el Helsinborgs cometía falta y Míchel, ejerciendo de perro viejo, sacó rápidamente hacia Juanfran. El lateral se internó en el área y no perdonó. No podía perdonar. Definió con un potente tiro raso y cruzado. El gol había llegado y la letras volvían a escribirse en oro en el Ciutat de València.

La grada estaba eufórica, enloquecida. Mientras, el humilde Levante, ese equipo con el presupuesto más bajo de la temporada pasada y que terminó sexto, seguía empeñado en agrandar su leyenda. Y Juanlu tuvo la ocasión tan sólo dos minutos después pero el balón rozó el poste y se fue fuera.

En la reanudación, el Levante quizá pecó de novato y salió frío. Los suecos aprovecharon para intentar empatar, empezaron a atacar más y por un momento se temía que llegara el 1-1. No obstante, Ballesteros y David Navarro no iban a dejar que eso ocurriera. No, ese noche no.

Y tras algunos nervios llegó lo esperado. El silbido final. Y la euforia se desató y los brazos en el aire y los jugadores felicitándose. La grada gritaba y aplaudía a su equipo, ese que no hace mucho jugaba en segunda y que anoche ganó su primer partido de Europa League.

Un día el Levante soñó con que este momento llegaría. Anoche, tras el empate del Twente y el Hannover, los granota se acostaban líderes. Adelante pues, que continúe la historia.