La presión vecinal impide que los hijos de Isabel Monrós se vayan a México con su padre

Hace unos días salió a la palestra la noticia de que una mujer valenciana divorciada de un mejicano tenía que entregar a sus hijos al segundo para que volviesen a México y su padre dice que hay una resolución judicial que le da la razón

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Mar Chorda
9/3/2013

Desde siempre, las separaciones o divorcios entre progenitores pueden causar problemas en el desarrollo de la vida de los hijos. Y más todavía si la nacionalidad de ambos es diferente. Esto es lo que le ocurrió a Isabel Monrós, una mujer valenciana que, estando casada con el mejicano Joaquín Escolano, convivió con él en México.

El matrimonio se divorció en el 2009 y un año después, Isabel decidió abandonar el país ya que, según alega la afectada, tenía problemas económicos. Fijó su residencia en la localidad valenciana de Alboraya y pese a que tenía la guarda y custodia sobre sus hijos, incumplió el orden de visitas al que tenía derecho el padre.

Fue por ello que Escolano llevó el caso ante los Tribunales españoles y éstos le dieron la razón. Es decir, la sección décima de la Audiencia Provincial de Valencia confirmó el fallo del juzgado de primera instancia de Moncada que considera que la madre incumplió el convenio internacional de La Haya sobre traslado de menores y ordenaba con ello que fuesen repatriados con su padre a México.

El pasado 3 de marzo era el día en el que los menores debían abandonar el domicilio de la madre para marcharse con el padre a México. Cientos de vecinos se congregaron desde tempranas horas de la mañana en la localidad valenciana para evitar que se ejecutase dicha resolución y para apoyar a la familia de Isabel Monrós. Tanto los menores como la madre tuvieron que ser atendidos por sufrir crisis de ansiedad, pero todo se quedó en un susto, ya que la orden se paralizó.

La madre de los pequeños era consciente de que habían podido parar la acción momentáneamente, pero que la lucha continuaba e insistía en que alguien escuchase la opinión de su hijos. Argumentaba que ninguno de los tres quiere volver con el progenitor mexicano.

Mientras, el padre de las criaturas afirmaba que “hay una resolución judicial, a la que se han adherido la Fiscalía y la Abogacía del Estado. No vamos a entrar en ninguna batalla de medios de comunicación, ni a permitir que se someta a los niños a una exposición mediática”.

La realidad es que a día de hoy los tres pequeños han dejado de ir al colegio. Isabel sostiene que el informe psicológico que les han practicado, así lo recomienda y que los pequeños tienen miedo. Su abogado, por su parte ha presentado en el juzgado una petición para que se paralice el auto que ordena el regreso de los menores.

Una difícil historia de intereses contrapuestos donde está en juego la vida de tres menores de edad con sus miedos y sus intereses.