En la Península Ibérica, sin embargo, esta cronología se queda corta. La primera particularidad que presenta la península es la presencia de dos zonas delimitadas por un teórico eje que va desde Portugal al Sur de Francia pasando por Madrid, lo que nos dejaría la llamada Zona Cantábrica y la Zona Extracantábrica. A nivel industrial y tipológico estas dos zonas presentan diferencias notables, si bien a nivel artístico presentan muchas semejanzas. Llama la atención asimismo la escasa representación del Solutrense Inferior en el Sur. Sólo hay dos yacimientos donde se hayan encontrado piezas enmarcables en esta primera etapa: El Parpalló y Les Mallaetes, ambas en Valencia. Los niveles del Solutrense Inferior están datados aproximadamente en el 20.000 BP (Parpalló) y 22.000 BP (Mallaetes). Esta última es la datación más antigua conocida para este momento cultural. En la región cantábrica el Solutrense Inferior no se conoce, comenzando las secuencias al menos en el Medio. El resto de fases están bien representadas y documentadas en ambas zonas. Pero para la Península Ibérica hay que añadir una última fase, El Solutrense Final Evolucionado. En esta última fase se agudizan las diferencias entre el área cantábrica y la extracantábrica en cuanto a las características industriales; esta fase es la mejor representada en la zona mediterránea de la península, y está caracterizada por la aparición de puntas de muesca y puntas de aleta con pedúnculo. Los yacimientos se reparten por el Sur de la península, con importantes concentraciones en Murcia (Cejo del Pantano), Valencia (La Cova del Llop) y las ya comentadas Mallaetes y El Parpalló, que son las que mejor representan este momento cultural.