Alfafar Escudo Alfafar País España Com. Autónoma Comunidad ...
Los casinos fueron asociaciones recreativas y culturales de gran difusión por toda España a partir de la segunda mitad del s. XIX. Durante esta primera fase dichas entidades ocuparon edificios preexistentes, por lo general grandes mansiones que fueron readaptadas a la nueva función social. Con forme avanza el S. XIX, los casinos se convirtieron en puntos primordiales del ocio burgués, en ellos se celebraban o tenía lugar los bailes de carnaval, los conciertos, homenajes, exposiciones, etcétera. El número de sus socios fue cada vez mayor y muchas asociaciones emprendieron la aventura de construir un edificio propio a través de empréstitos. Estos centros, cuyo nombre más generalizado fue el de casino, tenían otras denominaciones, como círculo, asociación, peña, centro etcétera, a veces como pervivencia de un concepto gremial.
Fueron bastantes los centros recreativos privados que se construyeron a finales del XIX y aun en los años veinte hubo otro importante periodo constructivo, en especial en pequeñas poblaciones agrarias con una floreciente economía. Este es el caso de la localidad de Alfafar.
Hacia 1928, el Centro Agrícola de Alfafar, que ocupaba un edificio propiedad de uno de sus socios, adquirió un céntrico solar recayente sobre la plaza del Forn y levantó una nueva edificación abarrocada y algo ostentosa en el sencillo entorno local, entonces con abundantes ejemplos de arquitectura popular, y hoy con un entorno muy deteriorado, al igual que sucede en la mayoría de los pueblos valencianos.
Aunque el edificio consta de dos plantas en la parte lateral, ello pasa desapercibido y aparenta una única planta baja. La fachada principal, levemente clasicista en su ordenación, resulta algo ampulosa con sus abocinamiento y decoraciones varias. La planta viene determinada por el gran salón vestíbulo, de doble altura y abierto al exterior por grandes ventanales, según esquemas usuales en esta tipología recreativa, que en sus versiones más populares o locales se funde con los esquemas del salón café. La relación interior-exterior, tan importante en estos salones, queda ampliamente cumplida con los grandes ventanales.
Estilísticamente, el edificio podría encuadrarse dentro de la denominada corriente novecentista, aunque ya tardía e interpretada de un modo algo rústico e ingenuo. El estilo afrancesado, rococó, estuvo muy de moda en Valencia en torno a 1915, y tuvo en el arquitecto Vicente Rodríguez uno de sus mejores representantes; el edificio de Alfafar, muy probablemente, se debe a un maestro de obras local formado en el eclecticismo ochocentista. Los detalles de volutas y leones tienen más que ver con el eclecticismo valenciano de los años ochenta, cuyo mejor resumen serían los edificios de la Calle de la Paz; sin embargo, los antepechos y frisos de los vanos tienen un aire rococó y festivo característico de las primeras décadas del XX.
En 1942 el edificio pasó a ser propiedad del Sindicato Arrocero de la Federación de Agricultores del Arroz en España, para oficinas y almacén.
Tras su adquisición por el Ayuntamiento y posterior rehabilitación, desde 1989 este edificio se ha convertido en la Sede Central de la Biblioteca Pública Municipal de Alfafar.