Ermua - Historia

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Historia

Prehistoria

Como en todas las tierras de estos territorios hay huellas de la presencia humana ya desde la prehistoria. Los enterramientos de la Edad de Bronce en pequeñas cuevas deshabitadas, como Kobagorri VI o en amplios abrigos naturales, como Gentilkoba así como en dólmenes cercanos a la villa lo atestiguan.

Roma

Los Caristios era la tribu que ocupaba este espacio a la llegada de los romanos la conquista romana y la posteriores guerra contra los visigodos han pasado por la historia de la actual Ermua sin dejar testimonios escritos. Los primeros documentos cercanos hacen referencia a la Merindad de Durango y datan del año 1053 cuando Munio Sánchez funda San Agustín de Echevarría estando estas tierras bajo la corona del reino de Nájera - Pamplona, que luego sería Navarra. Cuando el rey de Castilla Alfonso VIII conquista el Duranguesado y lo cede al Señor de Vizcaya Diego López de Haro en el 1200 el territorio donde se fundaría Ermua pasa a incorporarse a Vizcaya. En este tiempo hay una dualidad jurídica. Por un lado está el fuero de Vizcaya que afecta al territorio rural o tierra Llana, que se organizaba en anteiglesias y por otro los fueros de las villas.

Edad media

Ermua fue fundada entre 1140 y 1383 como otras muchas villas vizcaínas, aunque se desconoce la fecha exacta. El 20 de enero de 1372, en Burgos el Señor de Vizcaya Juan I de Castilla, confirma la fundación de la villa. Los fueros de Ermua fueron confirmados de nuevo por Juan II de Castilla en 1415 y también en 1420 en Valladolid; y después en 1483 por Isabel la Católica en Durango. El fuero de la villa de Ermua es similar al de Logroño, que otorgaba el trabajo de ferrerías y la explotación del bosque así como el mercado y la celebración de una feria semanal.

Para 1462 Ermua era conocida como villa ferrera y en 1516 hay documentada una fábrica de espingardas y escopetas. Ermua, dominada por los señores de Zaldívar, entra en la guerra de bandos de parte de los Oñacinos. El período de guerra, que no acabó hasta el reinado e los Reyes Católicos, trajo consigo numerosas calamidades. Hay testimonio de que un representante de Ermua asistía a las Juntas Generales de Guipúzcoa en 1445, lo que da pie a pensar que en algún momento Ermua pudiera haber barajado la opción de pasarse a esta provincia.

Edad moderna

En 1514 Ermua tenía unos 320 habitantes en sus 71 fuegos que se distribuían por sus 3 calles. La peste hace que Ermua pierda habitantes, para 1630 solo quedan 150, pero la guerra de Sucesión crea unas buenas condiciones económicas que favorecen el desarrollo del pueblo. Entre los siglo XVI y XVIII pleitea con su vecina Zaldua (Zaldibar) por los límites llegando el 7 de mayo de 1543 a un acuerdo sobre los mismos que son fijados y se acuerda la forma de explotación de los terrenos en litigio. La actividad industrial, centrada en el hierro y la producción de armas es continuada e importante. Junto con la vecina Éibar se convierte en uno de los proveedores más destacados. Esta actividad es la que se ha mantenido viva a través del tiempo y ha llegado hasta la actualidad aunque haya cambiado el producto final, la transformación del hierro, es hoy en día como antes, la base de la economía del pueblo.

Perteneciente a la Merindad de Durango, donde por su calidad de villa no podía participar en las Juntas, ocupaba el asiento número 12 en las Juntas Generales de Vizcaya que se reunían en Guernica. En 1800 estas Juntas Generales acuerdan dotar a Ermua de un escribano real.

En 1738 la familia Orbe construye el Palacio del Marqués de Valdespina, mostrando de esta forma su poderío. Los Orbe tuvieron relevancia en el conflicto carlista.

En el contexto de la Guerra de la Convención Ermua cae en poder de los franceses el 29 de agosto de 1794 y es quemada y arrasada casi por completo. En julio de 1795 vuelve a caer en manos francesa pero se firma ya la paz. En el transcurso de esta guerra se ve la necesidad de establecer las fábricas de armas en lugares más lejanos a la frontera y es entonces cuando las reales fabricas se trasladan a Trubia (Asturias) comenzando así la decadencia de la industria armera en la zona, aunque siempre ha gozado de importancia. Del desastre de la guerra tradaría en recuperarse la villa mucho tiempo.

La invasión napoleónica y su imposición hizo que el pueblo se sublevase contra los franceses. En 1809 se juzgaba a seis guerrilleros ermuarras y de Elgueta, condenando a cuatro de ellos a muerte. Hay multitud de denuncias y juicios por la convivencia entre el pueblo y la guerrilla, el apoyo a ésta era general y extendido llegando a todas la clases sociales. El 18 de febrero de 1811 consta el fallecimiento de Manuel Domingo de Sarasqueta, natural de Ermua, jefe de guerrillas en la partida del Roxo. Entre 1802 y 1819 Ermua pasa de 357 habitantes a sólo 288 debido a la guerra contra el francés.

En 1843 hay 451 habitantes, la recuperación de la Guerra de la Independencia ya se ha producido, pero en el horizonte aparecen los nubarrones de otro conflicto bélico, esta vez de carácter civil. El Marqués de Valdespina toma parte por los carlistas; el 14 de agosto de 1834 Ermua es arrasada por los liberales. La guerra acaba con el Abrazo de Vergara, pero el Marqués de Valdespina no se resigna, y su hijo tomará parte en las otras dos sublevaciones. La familia Orbe controla la vida municipal plenamente. Son alcaldes o los alcaldes son testaferros suyos. Después de la guerra Carlista se entra en un período de bonanza y prosperidad en todo el País Vasco del que se beneficia la villa. A finales el siglo XIX había 698 habitantes (en 1886 habían llegado a 787 pero la epidemia de viruela la mermó).

El siglo XX

Mientras que en la vecina Éibar las elecciones municipales de 1931 hacían que la gente se lanzara a las calles proclamando la República, en Ermua el resultado es un ayuntamiento con un alcalde de la derecha y un teniente de alcalde nacionalista. En 1932 Ermua se posiciona en contra el Estatuto Vasco-Navarro, siendo el único de Vizcaya que lo hace.

La Guerra Civil Española deja a Ermua del lado republicano. El frente se estabiliza en el invierno de 1937 en Éibar, quedando Ermua como retaguardia inmediata. Llegada la primavera las tropas sublevadas al legítimo gobierno de la República ocupan la villa, el 26 de abril, en su avance hacia Bilbao.

Pasada la guerra, en 1947, Ermua tenía 1411 habitantes. La industria tradicional sigue unida a las labores agrícolas y ganaderas. Se comienza una modernización que poco a poco va avanzando, en aquel entonces nadie se podía imaginar hasta dónde. A mediados de los años 50 se daban premios a la natalidad y se inauguraba el cine de pueblo. En 1961 hay 3029 habitantes. En la vecina Éibar se está produciendo un desarrollo industrial sin precedentes, la población crece debido a la necesidad de mano de obra para las fábricas de todo tipo que no dejan de producir. Trabajadores de todas la regiones de España llegan en número ilimitado. Ermua no puede quedar al margen del fenómeno y se ve envuelta en la vorágine de crecimiento desordenado. Fábricas y viviendas ocupan todo el terreno del valle. Cubren el río en un intento desesperado de buscar rendimiento al escaso terreno llano. Las viviendas se construyen en ocho y diez alturas y las industrias se derarrollan verticalmente en lugar de horizontalmente. En 1967 hay 11857 habitantes censados y un buen número sin censar que trabajan en Éibar y duermen en Ermua. Ermua se convierte en una ciudad-dormitorio de su vecina, entonces villa de Éibar.

Al final de la dictadura, en 1976, Ermua tiene una densidad superior a Bilbao o Barcelona, 2.434 habitantes/Km2. Una ciudad netamente industrial, fuertemente vinculada con Éibar, con una presencia obrera importante y con mayoría de población proveniente de la emigración interna.

En esta nueva situación poblacional la recuperación de las libertades de elección hace que se rompa el secular control de la derecha, principalmente carlista, que se venía produciendo en el municipio. El primer ayuntamiento del nuevo período democrático tiene un alcalde del PSOE, que se encarga de realizar una gran reforma urbana en la villa. El desorden que el apresurado crecimiento de los años anteriores causaron intenta ser mitigado con una serie de importantes medidas urbanísticas y con importantes inversiones. Ermua recupera un cierto bienestar habitacional y se va imponiendo, en sucesivos períodos de mandato de alcaldes del PSOE, un cierto equilibrio urbanístico y de equipamientos. La crisis industrial de los años 80 hace que la población empiece a disminuir.

El estado de los servicios a los ciudadanos queda evidenciado por los hecho ocurridos a consecuencia de la sequía que azotó España en los años 80 que obligó al municipio a funcionar en un estado de racionamiento total de agua propio de latitudes casi saharianas: 4 horas diarias de agua, búsqueda de fuentes y manantiales en todos los sitios, transporte de agua por tierra, tren y regatos.

La situación política del País Vasco ha tenido una incidencia especial en esta villa. El secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal por el Partido Popular, por parte de ETA y la reacción de rechazo que siguió al mismo por parte del pueblo, tanto de Ermua, como del resto del país, marcó un punto de inflexión en el conflicto. Estos hechos dieron lugar al llamado Espíritu de Ermua.

Fuentes: Resumen y compendio del libro Historia General de la Villa de Ermua. Autor José Manuel Azcona.

Fuente: Wikipedia