Gandía Shore: Ylenia se queda y con ella siguen las broncas, las fiestas y el ‘amor’

Un vibrador, un boy – policía, los amigos de Clavelito, las broncas entre Abraham y Core, entre Ylenia y Labrador, los amores entre ambos, el alcohol y acercamientos inesperados han llenado el último capítulo de Gandía Shore

gandia shore ylenia no se marcha
Ana Bort
5/11/2012

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Eso debió pensar Labrador cuando vio a Ylenia con las maletas y las extensiones colgando, llanto mediante, a punto de irse a su Benidorm natal. Al valenciano le picaría el corazón al ver que su tormento y divertimento sexual se marchaba, pero su orgullo no le dejó decirle nada más que que se iba a arrepentir de dejar el programa.

Eso sí, él no calibró que solo esa frasecita iba a hacer que Ylenia soltara las maletas ipso facto. La rubia pasó de maldecir a voz en grito a Labrador, a su estampa, a su familia y a su estirpe a los arrumacos bajo las sábanas. El ‘amor’ es así.

Quien dice amor dice acoso y derribo. Nadie sabe qué puede pasar por la cabeza de las chicas de la casa de Gandia Shore, pero hay una mezcla entre inseguridad sideral, alcohol en cantidades desorbitadas y celos injustificados que hacen a Core e Ylenia arrastrarse detrás de Abraham y Labrador como quien pierde un tesoro por el wáter. Core volvió a acosar al pobre Abraham, que no sabe si quiere acostarse con ella o perderla de vista y al final, hasta ella entra en razón y le pide disculpas.

Uno de los grandes eventos anunciados para este episodio era la llegada de los amigos de Clavelito, para alegría de Arantxa, que así se evitó tener que ir a buscar un maromo fuera y enganchó a una de las incorporaciones momentáneas a la casa. Aún así, nada pudo frenar las ganas de ‘marcha’ de Arantxa y la Gata (que está en el reality, aunque no lo parezca) y protagonizaron unas escenas subidas de tono en soledad con unos cojines y diversos complementos que quedarán grabados en la retina de los telespectadores por y para siempre.

El otro de los momentos cumbre del capítulo fue el cumpleaños de Arantxa, al que asiste emocionada, sobre todo por los regalos con los que la agasajaron. Un vibrador de parte de los chicos, que se ve que la vieron un poco falta y un boy – policía para que le bailara, un espectáculo al que Arantxa asistió con la ilusión de una señora que no ha visto un cuerpo semi desnudo en veinte años.

Poco después, en la discoteca, se repite la misma escena que hemos visto unas cien veces en otros episodios, se puede aprovechar para ir al baño o a la cocina en ese rato. Core acosa a Abraham, éste se enfada e intenta zafar de ella, busca presa, la encuentra, aparece Core y la ahuyenta… Así, el pobre Abraham sigue sin echar un casquete en el quinto episodio de Gandia Shore.

Pero todo da un giro ‘inesperado’. Core se termina cansando y dirige sus atenciones a Labrador, con el que perrea para disgusto y enfado monumental de Ylenia. Las dos se chillan ante la mirada atónita de los hombres de la casa, pero al final todo parece que relaja, aunque solo de forma aparente. No hay conflicto que consiga aplazar la persecución de Ylenia a su ‘amado’, aunque las broncas, al menos en este programa, nunca se evaporan. Tendremos que esperar al episodio 6 para ver si Ylenia le arranca las extensiones a la catalana.