Gandía Shore Episodio 7: El día de la marmota

Ylenia vuelve a enfadarse con Labrador, Arantxa marea a un italiano pero dice estar enamorada de Abraham, Clavelito se queda a dos velas, Gata le pega la patada a uno, Esteban luce músculo y Labrador… Bueno, lo de siempre

gandia shore episodio 7 el dia de la marmota
Ana Bort
26/11/2012

¿Alguno de ustedes ha visto la película de Bill Murray ‘Atrapado en el tiempo‘? Se estrenó en 1993 y su título original era ‘Groundhog Day’, ya saben esta manía de los españoles de traducir a nuestro aire. En esta película, el protagonista, Phil, es el célebre hombre del tiempo de una cadena de televisión al que le envían a cubrir el Día de la Marmota (ceremonia para saber si el invierno va a ser más largo llevada a cabo con una marmota, es un poco largo de contar) a un extraño pueblo llamado Punxstawnwey en el que se queda atrapado por una tormenta. Con sorpresa, al día siguiente descubre que vuelve a ser el mismo día y así sucesivamente.

Pues algo así les sucede a los chicos de Gandía Shore. Día tras día, todo es igual. Los enfados, las borracheras, los amores. Pequeñas variantes nos hacen pensar que van a cambiar las tornas, pero nunca ocurre. La semana pasada dejamos a las chicas despertando a voz en grito a los hombres de la casa de madrugada, cuando habían llegado al chalet acompañadas de los italianos.

Todo quedó en agua de borrajas. Eso sí, el italiano que planeaba acostarse con Arantxa la va a recoger al ‘trabajo’ y cuando llegan a casa, la sorpresa del día es que el exnovio de Arantxa la llama para saber si puede ir a verla. Lo más normal del mundo.

Para la noche se gesta una buena. Los chicos quieren hacer competencia con las chicas y empiezan a rebuscar entre los cientos de papelitos con números de teléfono que han ido atesorando, las chicas hacen lo propio. Una competición de quién tiene más musculitos (¡novedad!) hace que hasta las mujeres de la casa les digan lo ridículo que resulta el espectáculo.

Por fin dos personas que estaban en la casa, haciendo bulto como el coro en las óperas, hacen algo. Clavelito intenta gestionarse a una chica que finalmente accede a subir a la ‘habitación de los ligues’, pero resulta que tiene novio y no quiere nada. Si no vas a torear, ¿para qué te metes, hija mía? Gata hace la misma jugada, el chico que la marea quiere tema, pero ella se escurre cual anguila, tiene novio.

Se ve que esa noche es la ‘no’ noche, porque Arantxa, que tiene muchas ganas de triunfar como la Coca Cola, se sube a un chico a la habitación pero digamos que la infraestructura femenina no responde y sale al baño a refrescarse, comenta la situación con sus compañeros y Clavelito, que sabe que lo que es quedarse a dos velas, le aconseja que le haga unos cariñitos. Arantxa pasa en moto del tema y el pobre chaval debe relajarse en soledad.

Las demostraciones de musculitos no cesan y hay un par de imágenes entre el Circo Americano y las cintas de gimnasia de Eva Nasarre en las que Esteban ‘hace pesas’ levantando un sofá y alzando una mesa con Arantxa puesta encima. Inenarrable.

Core, que ya no le hacía mucho caso a Abraham, ha logrado con su técnica del frontón (cuanto más fuerte le des, más rápido vuelve) que sea ahora al chico a quien el pique y vaya a por ella. De pronto, Aranxta termina diciéndole enmedio de la borrachera que está enamorada de él. Claro que sí.

Ylenia (parece, ¡parece!) intenta alejarse un poco de Labrador, visto lo visto y se busca a uno en la discoteca con el que magrearse un poco, pero en la vuelta a casa la de Benidorm repite la escena ya vista de gritos en el coche con Labrador. Pero parece ser que no le basta ya que luego carga con Gata… La ira hay que soltarla, parece ser.

El día de la marmota. Magreos, enamoramientos, intentos de sexo, peleas. Y otra vez a empezar.