Ferrero se despide del tenis entre lágrimas

Muchos amigos y grandes personalidades del deporte quisieron estar junto al tenista de Ontinyent para hacerle un merecido homenaje en el día de su retirada.

ferreronadal
Luis Imbernon
25/10/2012

Juan Carlos Ferrero dijo adiós al tenis ante su público y tras perder frente a su gran amigo Nicolás Almagro. El ex número uno del mundo cayó eliminado en la primera ronda de su torneo, el Valencia Open 500, y cierra así tras 14 años en la élite el último capítulo de una historia viva del tenis español. Emocionado, conmovido y tremendamente ovacionado salió el tenista de Ontinyent de la pista central del Ágora.

Tras concluir su partido de dobles, Ferrero recibió a todos los invitados a su homenaje. Por la central desfilaron Rafael Nadal, David Ferrer, Lleyton Hewitt, Alex Corretja, Albert Costa, Fernando Verdasco, Feliciano López, Tommy Robredo, Nicolás Almagro, Marcel Granollers y Anabel Medina, entre otros muchos tenistas.

También acudieron al acto el presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra; el presidente de la ATP, Brad Drewett; el presidente de la Federación Española de Tenis, José Luis Escañuela; el golfista Sergio García y el expiloto de motociclismo Sete Gibernau.

El caprichoso destino tenía un final inmejorable, el último partido entre el maestro y el alumno. De hecho, se llevan tan bien ambos tenistas que Ferrero ya dijo hace días que acompañaría a Almagro en algunos torneos para asesorarle y ayudarle en todo lo posible.

El valenciano se despidió de su público entre lágrimas. Primero con raqueta en mano y más tarde les dedicó unas palabras (que sonaban entrecortadas por la coctelera de sentimientos que embargaban al tenista) a todos los aficionados que se acercaron para vivir el último día de un tenista que estará en la historia del tenis español de por vida. Ferrero quiso acordarse de todos. Su familia, sus amigos, su cuerpo técnico, sus rivales, su público. Se va el segundo de los tres números uno que ha tenido España, un grande entre los grandes. Ahora le toca ocuparse de otros menesteres. Su hotel, su fundación, su academia, su torneo. Seguro que seguirá ligado al mundo del tenis, pero desde el otro lado.