Facebook incide en el comportamiento de la gente

Un mensaje enviado a través de esta red social movilizó a 340.000 personas para que fueran a votar, tan sólo en dos horas.

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Ximo Roselló
13/9/2012

Las acciones de Facebook bajaron respecto a su salida inicial. Sin embargo, ello no significa que esta red social no incida en el comportamiento de sus usuarios.

El mayor experimento social de la historia reveló que las redes sociales son un modo más que eficaz de promover comportamientos en el mundo real. Sin importar el mensaje, la única clave es tu lista de amigos, saber lo que han hecho con él.

Así lo demostró James Fowler con sus colegas de los departamentos de ciencias políticas, psicología y genética médica de la Universidad de California en San Diego. También contaron con la colaboración de Adam Kramer y Cameron Marlow, dos investigadores de Facebook en Menlo Park, California.

El experimento está basado en la jornada de votación de las elecciones al Congreso de Estados Unidos del 2 de noviembre de 2010. En tan sólo unas horas, un simple mensaje en Facebook hizo que 340.000 personas fueran a las urnas cuando lo que tenían pensado era abstenerse.

“La participación electoral es sumamente importante en el proceso democrático”, dice Fowler para justificar su experimento. “Nuestro estudio indica que la influencia social es la mejor forma de estimular la participación; y, de forma importante, mostramos que lo que ocurre on line importa un montón para el mundo real”, concreta.

El día 2 de noviembre de 2010, en la jornada electoral, entraron a Facebook 61 millones de estadounidenses en edad de votar. Los investigadores mostraron a 600.000 de esas personas, elegidas al azar, un mensaje de animación que invitaba a votar pero sin declinación política.

El encabezamiento del mensaje llevaba “Hoy es día de elecciones”, un enlace a los colegios electorales de la zona, un botón pulsable de “yo ya he votado” y un contador con los clientes de Facebook que ya habían pulsado dicho botón.

Por otro lado, la inmensa mayoría de los 61 millones de usuarios recibieron el mismo mensaje pero con una foto de seis amigos que decían “yo ya he votado”. Y otro grupo de 600.000 usuarios, también elegidos al azar, que no recibieron ningún mensaje.

Finalmente, de aquellos que recibieron el mensaje sin la foto de los amigos, votaron 60.000 personas mientras que, de los que sí recibieron la imagen, terminaron aprentando el botón 280.000 usuarios. En total, 340.000 personas más acudieron a las urnas gracias a este experimento social.

Claro está que podría existir la posibilidad de que alguien pulsara al “yo ya he votado” pero no lo hiera. De hecho hay estudios anteriores a este que demuestran que mucha gente miente en este aspecto para quedar bien ante quien le pregunta.

No obstante, gracias a que algunos Estados norteamericanos hacen públicos los registros de votantes, con nombre y apellidos, Fowler y sus colegas pudieron comparar los nombres de quienes participaban en el experimento y la de los votantes, obteniendo así el porcentaje exacto.