Esperanza Aguirre dimite y coloca a Ignacio González como su sucesor

La ya expresidenta de la Comunidad de Madrid ha dimitido urdiendo la que será su última maniobra política, colocando a su vicepresidente en su puesto mientras Mariano Rajoy se ocupa de la crisis y se desentiende de las guerras de partido

Esperanza Aguirre dimite
Ana Bort
18/9/2012

Esperanza Aguirre escogió el mediodía del lunes para anunciar su dimisión inmediata. Hoy ni siquiera ha ido a ya a su despacho. La rapidez, el secreto y la sorpresa sobre esta noticia han servido para pillar tanto a medios de comunicación como a compañeros de partido por sorpresa y así poder ‘colocar’ a su número dos, Ignacio González, en su silla.

Según apuntan varios diarios, el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy no le tiene toda la simpatía que debiera al hasta ahora vicepresidente de la Comunidad de Madrid y Aguirre ha urdido su movimiento de salida con rapidez para no dejar pensar a Rajoy y poder acomodar a González en la presidencia de la comunidad. Rajoy, según dicen, no está ahora para dedicarse a las guerras internas de partido, está preocupado por Europa, por el déficit y por el indeseable rescate.

Entre lágrimas, Aguirre apuntó a razones personales y de salud para dejar su puesto. Según ella, siempre creyó que la política sería un paréntesis en su vida de funcionaria pero le ha dedicado treinta años. Se ha convertido en una ficha clave, fiera y complicada de derribar que ahora se marcha dejando Madrid en un estado complicado.

Ahora tanto la ciudad como la comunidad autónoma de Madrid están en manos de personas que no fueron designadas por el pueblo, ya que la alcaldesa es Ana Botella y desde hoy, Ignacio González es el presidente en funciones y ambos han llegado a estos puestos sin haber pasado por las urnas. Hasta las elecciones de 2015 no se podrá conocer su tirón político, pero quizás tengan tiempo para afianzar su poder y mostrar de qué son capaces.

Mientras tanto, muchos se preguntan porqué Aguirre se marcha, porqué ahora. Quizás siente que ya ha hecho todo lo posible en política, ya ha ocupado todos los cargos posibles y el de presidenta del Gobierno, su sueño, es inalcanzable ya a sus sesenta años. A eso hay que sumar un agotamiento evidente y su enfermedad, un cáncer de mama del que se operó en febrero de 2011 y del que afirma estar ‘supuestamente curada’, pero que le ha hecho reflexionar en que quiere pasar más tiempo con su familia.