El Gobierno pretende vender los cigarrillos electrónicos como el tabaco

La OMS ha prohibido a los fabricantes de los cigarrillos electrónicos que sean anunciados como tratamiento para dejar de fumar, consideran que favorece a la adicción del tabaco.

e-cig
Teresa Gandia
13/12/2013

El Gobierno se ha mostrado dispuesto a regular la venta de los nuevos cigarrillos electrónicos, ya que estos no cuentan con una regulación sanitaria específica y se encuentran al alcance de los menores de 18 años. El Ejecutivo ha mostrado su voluntad de equiparar su venta y consumo al tabaco convencional.

No es tabaco, por lo que la dirección general de la salud púbica tiene base legal para realizar procedimientos de inspección de calidad, seguridad y eficacia del producto, y tampoco es un medicamento, así que tampoco se pueden aplicar los controles sanitarios tales como los de los parches de nicotina. Mientras el Gobierno busca alguna ley o regulación que les permita realizar los controles pertinentes, estos cigarrillos electrónicos siguen en el mercado multiplicando sus ventas a gran velocidad.

Con esta iniciativa de regular los e-cigarrillos equiparándolos con el tabaco, el Gobierno quiere mostrar su apoyo a lo adoptado por el Parlamento Europeo el pasado 9 de octubre, cuando se concretó que estos cigarrillos deben regularse como productos de tabaco en la nueva directiva sobre esta materia. Con esto, se permitirá “una evaluación de la calidad seguridad y la eficacia que permitirá tomar medidas sobre el conocimiento real de los productos”.

El Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha decidido crear un grupo de trabajo que determine los componentes añadidos y la composición de los humos de este producto, ya que se desconocen cuales son los elementos que componen estos cigarrillos.

No todas las marcas admiten que contengan nicotina, aunque se detecta en la mayoría. También tiene propelentes como el propilenglicol, un producto que irrita los pulmones y causa broncoconstricción. La mayoría de las marcas también añaden glicerina y algunas contienen trazas de N-nitrosaminas, metales pesados y otros productos, también encontrados en el tabaco convencional.

Estos cigarros tampoco han demostrado su eficacia para dejar de fumar, por el contrario la OMS considera que puede favorecer a mantener la adicción al tabaco o iniciarla entre los menores. Es por ello que han prohibido a los fabricantes de estos productos que los anuncien como una forma de tratamiento del tabaquismo.