Desahucios: Un juzgado amenaza a una jubilada con echarla de su hogar por error

El abogado y la familia tuvieron que acreditar la propiedad de la finca ante las administraciones para evitar el desahucio, que, al final, no se acometió. El juzgado de primera instancia número 5 de Llíria había subastado su casa.

encarna perez jubilada
Angela De la Vega
6/9/2013

La lista de desahuciados en España es larga pero sigue sumando miembros cada día. De forma independiente a sus situaciones, cientos de personas se han visto con una mano delante y otra detrás por causa de una crisis que ellos no provocaron.

Las últimas noticias nos llevan a la población de Llíria donde el tribunal de Primera Instancia número cinco se lo ha hecho pasar muy mal a una jubilada.

Doña Encarna Pérez, quien sufre ataques de ansiedad y pánico cada vez que recuerda que ha pasado ya un año desde que el juzgado comenzó a subastar su casa, vive en Valencia en un piso de 75 metros cuadrados y del cual es dueña de manera absoluta.

El inmueble fue adquirido por su propietaria al contado y no hay ninguna deuda relativa al mismo. Y es que, esta institución, que debería proteger a los débiles, ha declarado que esta anciana de 75 años debe ser desahuciada por un error.

Y parece ser quela administración está haciendo oídos sordos a las quejas de la familia. Ya ha pasado un año desde que iniciara “una pesadilla” tal y como dice Encarna quien se pregunta “¿Por qué me hacen esto?”.

Los hechos comenzaron hace un año. Un interesado se había puesto en contacto con la dueña de la vivienda ya que quería pujar por la misma. Después de eso, la familia comprobó que el piso estaba siendo sometido a una subasta.

Sin embargo, la construcción que se estaba colocando a través de la puja no era el 36, el de la víctima, sino el número 34 que no existe en la calle en que la mujer vive.

Un abogado y varios días fueron necesarios para que las administraciones confirmasen que se había cometido un error. Sin embargo, hace una semana, Encarna tuvo noticia de que el juzgado iba a echarla de su casa el miércoles por la mañana.

La carta en que iba contenido el mensaje estaba en el buzón de Encarna pero iba remitida a un constructor de Alberique. De nuevo, el abogado y la familia tuvieron que acreditar la propiedad de la finca ante las administraciones para evitar el desahucio, que, al final, no se acometió.