Coordinator: El caso de una chica y su perro en Metrovalencia

Artículo de opinión basado en un hecho real en el Metro de Valencia, firmado por Fernando Ballester.

MetroValencia Alameda
editor
6/3/2013

La cultura de un pueblo se mide por la forma en la que trata a sus animales – Gandhi

Eran las 18.30 del martes 5 de marzo cuando compré, al módico precio de 3’90€, un billete de metro para desplazarme desde el aeropuerto de Manises hasta la estación de Alameda. Pasadas un par de paradas, entró en mi vagón una chica junto a su perro. Abrió una caja de cartón, la colocó en el suelo e instó al can a meterse dentro.

‘Mira, que consideración para con el resto de usuarios’, fue lo primero que pensé. No reparé en si estaba permitido o no entrar al metro con animales. El perro, que ni siquiera jadeaba, no perturbó en absoluto el trayecto.

Conflicto

No recuerdo en qué parada fue, pero todavía faltaban tres o cuatro hasta llegar a Alameda, cuando irrumpió en el convoy un trabajador de Metrovalencia. ‘El coordinador’, según se identificó posteriormente con altanería.

Casualidad o no, entró por la puerta en la que justamente estaba la chica con su mascota, y le espetó un directo verbal al rostro: “No se puede viajar con perros”. “Perdone, pero me han autorizado en la parada de origen”, respondió ella. “Ya… Ya… Te vas a bajar en la siguiente y lo hablamos”.

En todo momento, el responsable de Metrovalencia mostró una actitud chulesca y
amenazante con la chica, que siempre trató de exponer su punto de vista con educación.
“Disculpe, pero han sido sus propios compañeros los que incluso me han facilitado la caja, porque yo soy de Madrid y no sabía que la necesitaba…”.

Revisando el reglamento que Metrovalencia tiene publicado en su web oficial, he encontrado que se prohíbe tajantemente viajar con animales, a excepción de perros lazarillos. Así pues, si lo que ella argumentaba era cierto, como se demostró después, el error venía de los propios compañeros de Coordinator.

La llamada

“A ver, tengo una chica aquí que dice que le habéis dejado subir al metro con un perro y que encima le habéis dado una caja…”. No sé que respondieron al otro lado del aparato, pero a juzgar por la respuesta de este señor, la versión de la chica era real. “Ya… Pues no, el perro sí va dentro de la caja pero es muy grande… Vale, vale… Ya hablaremos…”. Negligencia ‘alla spagnola’. A todas luces.

Tras nuevos intentos del revisor por hacer que la chica bajase del transporte “en la próxima parada”, ella se plantó. “Mire señor, no me parece justo. Sus compañeros me han autorizado, yo voy a Amistad –que quedaba bastante lejos todavía…–, si quiere cuando lleguemos allí lo hablamos”. Olé. Y el perro, aun con todo, callado y sin molestar.

Compañerismo

“Hola, soy de la protectora de animales de Valencia. ¿Hay algún problema?”, surgió el primer héroe anónimo. “Gracias, yo soy de la de Benimámet”, contestó la protagonista.

La tensión fue en aumento y el coordinador, hasta ese momento dominador de la situación, se encontró con la resistencia de otros viajeros. “Habría que meterlo a él en la caja”, gritó otro pasajero con acento argentino.

Mi parada era la siguiente y quise aportar mi granito de arena: “Al precio del billete, deberíamos poder entrar con elefantes”. Risotada general.

Opinión

Desconozco cómo terminó la situación. Si esta historia llega a oídos de alguien que conoce el final, le agradecería que lo compartiese. Lo que no se puede pasar por alto es el abuso de autoridad de aquel coordinador, ni el error de los responsables que indujeron a esta usuaria a incumplir las normas.

Y ya que estamos, abrir el debate sobre si es conveniente o no que un pasajero pueda viajar con su perro en el metro. A tenor de lo visto, es perfectamente posible hacerlo sin molestar al resto de usuarios. Sin embargo, el comportamiento animal es impredecible, y tampoco hayque obviar las incomodidades derivadas del olor, por ejemplo.

Pero, si hay una gran cantidad de asientos reservados a ancianos, embarazadas o personas con movilidad reducida. ¿Por qué no plantear la posibilidad de habilitar una zona para pasajero con mascota?

¿Tú qué opinas?