Cómo cumplir con los propósitos de 2013

Saber escoger qué metas queremos, trazar un plan de consecución de objetivos y plantearnos porqué no hemos conseguido propósitos que llevamos tiempo arrastrando son las claves para que en 2013 se cumpla nuestra lista de objetivos

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Ana Bort
1/1/2013

El comienzo del año siempre viene aparajeado por una lista impertinente de cosas que queremos hacer y que muchas veces, son casi copias de lo que nos propusimos en 2012 y no conseguimos. Todos nos hacemos ilusiones sobre lo que queremos alcanzar y muchas veces (la mayoría), cuando no conseguimos ni un solo punto de la lista, nos venimos abajo. Vamos a explicaros cómo afrontar estos propósitos y llevarlos a cabo en 2013 sin que decaigan las ganas.

Lo primero y más importante, hay que ponerse metas reales. Nadie que no sepa alemán va a aprenderlo a la perfección en unos meses, ni vamos a ser capaces de ahorrar muchísimo dinero para dar vueltas alrededor del mundo antes de junio si es que no somos millonarios. Hay que pensar en nuestras capacidades y adaptar a ellas una meta, siempre un poco más allá de donde estamos ahora, para crecer y experimentar cosas nuevas a través de nuestro esfuerzo.

También hay que tener en cuenta si lo que nos proponemos llevamos mucho tiempo arrastrándolo (desde la lista de 2010, por ejemplo) y no hay manera de conseguirlo. ¿Por qué no somos capaces? ¿qué nos lo impide? ¿acaso es imposible? ¿o es que es una meta demasiado complicada, ardua o poco atrayente? ¿qué hacemos para conseguirlo? ¿hemos fracasado utilizando un supuesto buen método? Si llevamos demasiado tiempo queriendo perder peso, por ejemplo, y no hay manera de conseguirlo, quizás sea mejor replantearse cómo intentamos conseguir este objetivo. Si queremos resultados distintos hay que utilizar métodos distintos.

No está de más centrar nuestros esfuerzos en dos o tres cosas y dejar atrás listas de diez objetivos. Será imposible que consigamos aprender inglés, perder peso, aprender punto de cruz, leer más libros, escribir una novela, ver más a nuestra familia, aprender a utilizar un programa nuevo del ordenador y ser voluntarios de Cruz Roja en solo doce meses de forma completa.

Tenemos que priorizar qué es lo que más deseamos y centrar toda nuestra energía en dos o tres propósitos para estar seguros de que vamos a poder hacernos con ellos. Desde luego, cuanto más seamos capaces de abarcar, mejor, pero si somos conscientes de que disponemos de poco tiempo libre para llevarlos a cabo, focalizar nuestra atención en un grupo reducido de objetivos mejorará exponencialmente los resultados.

Trazar un plan de consecución de objetivos, con plazos y trámites a seguir nos dará oportunidad de calibrar la dificultad de nuestros propósitos y a la vez, los simplificará, porque veremos cuanto tiempo necesitamos y qué debemos hacer. Por ejemplo, quien quiera aprender inglés puede empezar por ver cuánto cuesta cada mes de academia, qué servicios ofrece, qué nivel se tiene y cuántas horas se dedica a la semana a cada actividad. Quien quiera empezar a hacer deporte puede hacerse un chequeo y hablar con algún preparador físico para saber qué debe hacer para perder una serie de kilos y estar en forma y hacerse un planing a medio o largo plazo.

Es conveniente entender que al principio siempre se tiene mucha ilusión por comenzar algo nuevo y que ese empuje paulatinamente baja, por lo que nunca está de más escribir qué es lo que nos motiva para conseguir ese propósito, porqué lo queremos llevar a cabo y qué queremos conseguir con él para motivarnos cuando la energía esté un poco baja.

De esta manera y con un poco de esfuerzo, podremos alcanzar algunas cosas que ansiamos y recordaremos 2013 como un año de metas logradas.