Cómo bajar el peso tras Navidad de forma saludable: Las claves son agua, comer bien y el ejercicio

Con un poco de voluntad puede hacerse; beber más agua, andar cada día, reducir la cantidad de hidratos y consumir más verdura y fruta

como bajar peso tras navidad
Ana Bort
3/1/2014

Con los días festivos a punto de acabar, no son pocos los que saben que estos días se han pasado y mucho con los dulces y la bebida. Entre la Nochebuena, la Navidad, las cenas de empresa y con amigos, la Nochevieja, el Año Nuevo y ahora el día de Reyes, ha habido mil excusas para pasarse de la raya y cometer muchos excesos.

Hay quien no nota en la báscula haberse pasado varios días bajando los polvorones con buen vino y cubatas, pero lo normal es que al menos se engorde medio kilo, cuando no es mucho más. Eso sin contar que durante esos días las comidas son mucho más pesadas y se deja el agua, la fruta y las verduras de lado en favor de los guisados.

Si se tiene un verdadero problema de peso, a veces no es cuestión solo de seguir unos pasos, sino que debe acudirse a un médico especialista que oriente y vigile la dieta y la pérdida de peso para que sea saludable y no afecte de forma negativa al cuerpo.

¿Cómo recuperarse de los excesos? Es muy sencillo, aunque requiere disciplina y sobre todo, no exagerar. No se puede pasar de comer un guisado a lechuga, sin más. Lo primero es beber mucha agua, durante las comidas pero también durante el día. Aunque al principio cuesta y parece que nos pasaremos la vida en el baño, el cuerpo lo agradecerá y ‘pedirá’ más agua.

Uno de los trucos es, por ejemplo, llevar una botella de agua al trabajo y comprometerse con acabarla antes de comer. Y durante la comida, contar al menos tres vasos de agua bebidos. Durante la tarde y en la cena igual. Eso nos ayudará a evitar otras bebidas, al menos entre semana.

Por supuesto, hay que evitar todos los dulces que se han tomado durante las fiestas y sustituir las meriendas golosas por fruta. Es interesante preparar y presentar la fruta de forma agradable y atrayente para comerla con más gusto. Una macedonia de frutas o mezclada con un poco de yogur es mejor que mordisquear una triste manzana.

Hay que intentar evitar los hidratos de carbono más allá de la hora de la comida, por lo que es conveniente tomar tostadas por la mañana y si hay que tomar arroz o pasta (en cantidades normales, nada de platos colmados), que sea a mediodía, sin acompañarlos de pan. Por la noche proteínas, que llenarán nuestra tripa y recargarán las pilas para el día siguiente.

Premiar al cuerpo por el esfuerzo es importante, porque nadie está entrenando para desfilar en una pasarela. Si un día se quiere comer una chocolatina o un poco de pan no se va a arruinar la semana y además su cabeza descansará por el estrés de estar evitando esos alimentos. Eso sí, de esos caprichos, cuanto menos mejor.

Todo esto costará mucho menos si además de comer bien, se hace ejercicio de forma regular y suave. No se puede pasar de estar en el sofá día y noche a correr maratones. Una buena forma de comenzar sería andar al menos una hora diaria. De ahí a carreras suaves, un par de días a la semana, teniendo en cuenta estiramientos antes y después para evitar lesiones. Poco a poco se verá cómo se puede incrementar el tiempo y mejorar la calidad y la cantidad de la marcha.

Los beneficios del ejercicio son infinitos. Quema hidratos, mejora el humor y el sueño, ayuda a mantener el exceso de peso a raya, reduce el colesterol, aclara la mente y ayuda a desconectar, rebaja los niveles de estrés y de ansiedad y además es la excusa perfecta para quedar con amigos.

Por lo tanto con un poco de voluntad puede hacerse; beber más agua, andar cada día, reducir la cantidad de hidratos y consumir más verdura y fruta.